Ozonoterapia

A pesar de que el ozono en su aplicación médica fue descubierto en la I Guerra Mundial como poderoso cicatrizante, las dificultades de su aplicación y efectos secundarios no lo han convertido en agente terapéutico hasta hace sólo unas décadas.
Fue descubierto en 1840 por el químico alemán Christian Frederick Schönbein de la Universidad de Basilea en Suiza. Y el médico berlinés Wolf lo empezó a aplicar en heridas sépticas de guerra (abcesos) en la I Guerra Mundial y observó una mejor cicatrización en las heridas tratadas con ozono, consiguiendo una rápida desinfección.
Posteriormente, Payr presentó sus trabajos sobre los efectos cicatrizantes del ozono en el Congreso de la Sociedad de Cirugía de Berlín en 1935. Y Auborg incluyó la ozonoterapia por medio de insuflaciones rectales (a través del ano), para el tratamiento de infecciones vesicales y en patología intestinal. Fue este autor quien descubrió el aumento del potencial oxidativo de la sangre, lo cual fue corroborado por los doctores Wening y Albergs, posteriormente. 
Así llegamos a los años 50 del siglo XX, cuando Haüsler inventó un aparato que permitía la dosificación del gas, lo cual fue de gran importancia

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